¿Qué pasaría si eliminamos elementos de gamificación en el aprendizaje?

La escuela es una experiencia social y, además, una experiencia ludificada atravesada por elementos de gamificación como puntuaciones, reglas, instrucciones, premios, motivación… Cuando en realidad factores como la resiliencia, la ética, el carisma, el sentido de uno mismo o un propósito deberían importan a veces más que la competencia académica en términos de “preparación para la universidad y para la carrera profesional”, que es, de alguna manera, la visión posmoderna de la escuela que a nadie parece molestar hoy.

Entonces, volviendo a la escuela como experimento social y ludificado, hay reglas para ese juego que están profundamente arraigadas. Y la gamificación por sí misma no es mala. De hecho, tiene un potencial significativo en educación. Pero para ser más consciente de lo que es y cómo funciona en el aula, algunos de estos ejemplos recogidos de la web TeachThought pueden ayudarte, aunque solo sea para usarlos mejor.

– Haz que los estudiantes creen sus propias reglas

Para una evaluación, un proyecto, una tarea o incluso sobre si aprueban o no. Si ellos establecen las reglas, seguirá siendo un juego, pero ellos habrán contribuido a crearlo.

– Elimina los términos estrictos de fracaso o éxito

Si no hay un valor numérico mínimo para aprobar, los estudiantes se podrían centrar en su progreso académico. Sirva el ejemplo de los videojuegos, en sus orígenes se centraban en ganar si terminabas un nivel o antes de quedarte sin vidas. Sin embargo, los videojuegos modernos se centran más en una experiencia continua en la que, con el tiempo, los jugadores acumulan experiencias, personajes y habilidades nuevas.

– Elimina sistemas de puntuación

Encuentra una forma más personal de dar retroalimentación sobre el aprendizaje. Sin números ni puntuaciones más propios de la gamificación del aprendizaje.

El esfuerzo por un aprendizaje permanente

– Cambia los conceptos de inicio y fin por el de aprendizaje permanente

En su lugar, esfuérzate por un aprendizaje permanente. Unifica las distintas lecciones bajo una pregunta o desafío común. Solo estimula la mejora y eleva constantemente el nivel de calidad para que sea cada vez más difícil obtener la misma recompensa.

– Permite que los estudiantes “comiencen de nuevo”

Esto realmente hace que el aprendizaje se parezca más a un juego que lo contrario. Pero bríndales el espacio o la flexibilidad para trabajar desde cero siempre que sea posible, incluso si siguen “fallando”.

– No clasifiques ni compares el desempeño de los estudiantes

Pese a que las evaluaciones basadas en normas o criterios clasifiquen a los estudiantes, y que el mundo universitario o profesional también los clasificará de acuerdo a sus propias reglas, por qué hay que adelantarse en jóvenes que tratan de encontrar su ritmo.

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