Javier Imbroda: Lo bien hecho…,bien parece

Lo más bonito de la vida es sentir lo que haces y expresarlo con acciones concretas que enriquezcan a los demás y eso puede ser el resumen de  la vida de quien hoy nos ocupa. Si además creemos que la felicidad consiste en ver el lado positivo de  cada situación, Javier Imbroda podemos asegurar que fue feliz porque en todo, hasta de su enfermedad supo ver el lado positivo y por eso, todo lo que hizo, nos parece bien y lo aplaudimos.

Javier Imbroda era una persona excepcional que cuando abril nos abría sus puertas, (sábado día 2), nos dijo adiós dejándonos muchas enseñanzas de vida por lo que siempre lo recordaremos. Mi más sentido pésame a la familia y nuestro reconocimiento porque tenía una humildad y una categoría humana construida a base de horas de trabajo que traspasaba su imagen y llegaba a los demás de manera imparable. Un modelo a seguir e imitar.

Melillense de nacimiento y malagueño de adopción, no pudo superar la enfermedad, un cáncer de próstata que le fue diagnosticado en 2017, una enfermedad que él mismo calificó de “inteligente y traidora” y que finalmente le ha ganado este último partido. Siempre relacionamos muerte con vejez, pero cuando alguien con hábitos sanos adquiridos a través del deporte muere tan joven, 61 años, es algo mucho más doloroso, por eso debemos acordarnos de todos los momentos felices que vivimos con él y siempre tenerlo en nuestros corazones.

Siempre admiré por mi afición al baloncesto desde niño, la trayectoria profesional de Javier Imbroda y me une además con él que ambos iniciásemos la andadura editorial en Pearson por las mismas fechas, (2004), cuando yo estaba publicando “Vivace” en los seis niveles de Primaria y él publicaba también su primer libro con Pearson, “Si temes la soledad, no seas entrenador”, ambos orientados y de la mano de nuestra querida y siempre recordada Belén García Calvo. Precisamente entraba yo un día en el despacho de Belén para una reunión, cuando acababa de salir Javier Imbroda de otra con ella y me regaló un ejemplar de su libro recién estrenado, por lo que fui uno de los primeros en leerlo y me encantó.

Después de su exitosa trayectoria deportiva inició su labor como couching, actividad que encajaba con su carácter de persona que domina y sabe dirigir grupos apoyado en un lenguaje hábil, un discurso intachable y un poder de motivación extraordinario, dominando la oratoria como pocos. También leí algunos de sus artículo en La Opinión de Málaga. Os recomiendo leer, porque os va a encantar, la carta íntegra “Luchar por la vida”, publicada por la prensa, para dar a conocer su enfermedad en 2017 y animar a todos los que lo padecen a luchar contra el cáncer.

Por mis estudios de doctorado estuve en contacto con el mundo del emprendimiento, y así conocí otro campo donde Javier Imbroda destacó ya que como empresario  emprendedor fundó dos compañías: una del ámbito de la salud y otra, en el campo de la formación, el instituto oficial de Formación Profesional MEDAC. También ahora, aunque a él no le gustaba ser protagonista, es el momento de destacar su perfil social menos conocido pero muy importante. En 2014 constituyó la fundación que lleva su nombre que atiende diariamente a unos 100 niños en la barriada de la Trinidad, con el deporte como herramienta de inclusión. Su fundación pretende ofrecer a niños en riesgo de exclusión social salidas a partir de la educación y el deporte, otro detalle de su humanidad y calidad como persona.

La última etapa de su vida, la conocemos por su trayectoria política, murió ocupando el cargo de Consejero de Educación de la junta de Andalucía, pero antes de entrar en los despachos de la política, Imbroda ya se había forjado una sólida trayectoria profesional bajo las canastas. Deportivamente entrenó 17 temporadas y dirigió 605 partidos en la liga ACB. Personalmente recuerdo las tres pinceladas de su vida que son inolvidables y nos marcaron a tantos seguidores del baloncesto nacional:

  • Actuó como asistente de la selección lituana de baloncesto, con Arvidas Sabonis al mando, que obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.
  • Como seleccionador nacional batió al equipo de EE UU en el Mundial de Indianápolis, en 2002, competición en la que España se alzó con el oro, después de haber conseguido el bronce en el Europeo de Turquía.
  • Dirigió las primeras plantillas del Mayoral Maristas, de Unicaja, consiguiendo el subcampeonato de la ACB, en 1995, al Caja San Fernando (1998-2001), Real Madrid (2002-2003), al Valladolid (2006-2008) y al Menorca, en 2009.

Como político liberal, dialogante, conciliador y moderado, se presentó como independiente con Ciudadanos, por su amistad personal con Albert Ribera y en el momento de su muerte era Consejero de Educación de la Junta de Andalucía, cargo que desempeño con eficacia porque independientemente de su formación y el currículo deportivo excelente antes citado, ejerció en sus primeros años como profesor en el Colegio de los Hermanos Maristas de Málaga, compaginando su labor docente con la de entrenador de sus equipos, después amplió estudios como Doctor en Investigación e Innovación Educativa por la Universidad de Málaga y máster en Alta Dirección de Empresas por el Instituto Internacional San Telmo.

Javier Imbroda conocía el enorme potencial de la educación, en su caso desde la actividad  física y aseguraba que el deporte le había enseñado a ganar y a perder. Como profesional de la educación, me quedo con el recuerdo sentimental  de sus tiempos primeros de maestro que desde un patio de colegio despertó a tantos y tantos niños la ilusión por triunfar en una cancha de baloncesto e hizo soñar a toda una ciudad haciéndolos creer que los sueños también son posibles fuera de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

Y adaptando su personalidad  a nuestro  mundo musical puedo decir de él que siempre fue un buen solista, pero un mejor director de orquesta, que supo dar a cada uno el valor y la responsabilidad para los diferentes puestos que debían ocupar en la cancha y que formó con entrenamientos motivadores e integradores una plantilla donde el trabajo en equipo siempre fue modélico.

Gracias por ser un ejemplo en tantas cosas y por haber puesto siempre una enorme pasión en todo lo que has emprendido.

Javier Atance Ibar

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