Así debería ser un aula de música

200213915-001A menudo os hablamos de actividades útiles para desarrollar en la clase de música, sin detenernos demasiado en el aula en sí. En general, el espacio físico necesario para desarrollar las actividades musicales debería ser amplio y sin obstáculos, aunque existen diferentes condicionantes a tener en cuenta, como la etapa educativa en la que nos encontremos o el trabajo que vayamos a realizar.

Lo ideal es que el colegio tuviera en cuenta las necesidades e iniciativas de la enseñanza musical y procurase que la distribución del espacio fuera adecuada con esas necesidades. Por su parte, los profesores, que son quienes conocen las peculiaridades de su disciplina, deberían comunicar a la dirección del centro cuáles son los condicionantes espaciales para facilitar el aprendizaje. En esta página se explican los factores que no deberían faltar en un aula de música ideal.

En muchos colegios las clases de música siguen impartiéndose en aulas ordinarias, con mesas, sillas y pupitres que obstaculizan o impiden los amplios movimientos requeridos por un determinado baile o la necesaria comodidad que exige la audición de una canción. Estos aspectos deberían tratar de corregirse, aunque en ocasiones el espacio escolar es limitado y no da para tanto. En esta web describen varias intervenciones que pueden transformar cualquier aula en un lugar mucho más apropiado para la enseñanza musical.

También habría que prestar atención a todos esos espacios comunes que existen en los colegios y que no suelen utilizarse para desarrollar actividades musicales, como pasillos, escaleras, rincones, patios o vestíbulos. Estos espacios pueden sernos muy útiles, ya que la percepción acústica no es igual en una sala cerrada que en un amplio patio al aire libre, cualquier rincón puede servirnos para percibir los sonidos del entorno y no es lo mismo practicar bailes en círculo que en hilera. La cosa cambia bastante en el caso del estudio individual de un instrumento, para el que cualquier espacio puede resultarnos de utilidad.

486787849Otras variables a tener en cuenta están relacionadas con la propia arquitectura escolar, habitualmente poco preocupada por la estética acústica. Por ejemplo, los grandes ventanales que dejan pasar la luz en ocasiones actúan como reflectores o distorsionadores del sonido y los pasillos o las aulas a veces acumulan vibraciones y producen reverberaciones. Esto acaba haciendo que la voz de los profesores y los alumnos se vea alterada e incluso pueda dificultar su comunicación. Conquistar estos espacios debería convertir estas dificultades en ventajas.

Desde Pearson recomendamos combinar nuestros métodos educativos  con divertidos recursos para el aula, como los que os mostramos cada semana en el blog de Red Música Maestr@, para que hagan más atractiva la enseñanza y faciliten despertar el amor por la música entre los más jóvenes.

 

Deja un comentario