Todo lo que no debe faltar en la mochila de un profesor de música

516229509Hoy no vamos a hablar de un recurso educativo determinado para que los profesores de música vean facilitada su labor docente, sino de todos los que tiene a su disposición. La selección de este material es esencial, porque la enseñanza ha de tener una cierta coherencia.

En este sentido, la elección de los contenidos debe basarse en criterios personales y tiene que servir para marcar una cierta metodología. Obviamente, lo más importante es que el profesor se sienta cómodo con este material y que éste permita atender a la diversidad de los alumnos. En términos generales, podemos clasificar todos estos contenidos en dos grandes grupos: los audiovisuales y los impresos.

Dentro de la primera categoría, el profesor puede encontrar material sonoro en su entorno cotidiano (cualquier objeto puede hacer música), pero también puede recurrir a las grabaciones musicales (en MP3, compact-discs, casetes y hasta discos de vinilo); a los contenidos informáticos (programas de consulta y de aprendizaje interactivo, secuenciadores de composición musical o editores de partituras); a los instrumentos; a los juegos de sonidos; a la radio; y al material de elaboración propia (grabaciones de los profesores o del alumnado).

No menos importantes son los materiales visuales, muy útiles para complementar la formación teórica. Se incluyen en este grupo diapositivas, transparencias, esquemas y obras de arte; documentos y reportajes con contenido pedagógico; recursos digitales que mezclen lo visual y lo sonoro; las películas y los vídeos; y nuevamente, los contenidos de elaboración propia: grabaciones de danzas, conciertos o interpretaciones para ser analizadas en el aula.

La última categoría, pero no por ello la menos importante, es la de los documentos escritos. En este ámbito, el docente cuenta con cancioneros (piezas instrumentales, danzas y bailes); cuadernos y fichas; fotocopias; editores de partituras; libros de texto, de consulta y de lectura; partituras;revistas especializadas; textos reales (letras de canciones, postales, cartas o anuncios publicitarios) que permitan extrapolar la actividad del aula a la vida diaria); y finalmente, el material de elaboración propia creado por el profesor.

520113691Desde Pearson recomendamos combinar nuestros métodos educativos con divertidos recursos para el aula, como los que os mostramos cada semana en el blog de Red Música Maestr@, para que hagan más atractiva la enseñanza y faciliten despertar el amor por la música entre los más jóvenes.

 

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