¿Se muere la música clásica? Estas iniciativas demuestran que nada más lejos de la realidad

© Groupmuse

Algunos escépticos afirman de forma muy atrevida que la música clásica está muerta. Y nada más lejos de la realidad. Pese a que es cierto que la música clásica ya no se consume de la misma manera, como tampoco sucede con la música en general.

Es evidente que los problemas financieros han minado el género. La Orquesta de Filadelfia, por ejemplo, se declaró en bancarrota en 2011; la New York City Opera, , la segunda de la gran ciudad detrás de la Metropolitana y considerada la del “pueblo”, lo hizo en 2013 y la Boston Classical Orchestra canceló el resto de su temporada de conciertos 2015-16 después de la bancarrota. Además, los músicos de las orquestas sinfónicas de Chicago, San Francisco o Minnesota se han declarado en huelga en los últimos años después de no resolver disputas contractuales.

Sin embargo, a pesar de los problemas económicos de estas y otras orquestas y de muchas instituciones de música clásica del mundo, el género tiene potencial para prosperar. Y además lo hace en permanente evolución, como demuestran las iniciativas que compartimos a continuación.

La red social de la música clásica

Por ejemplo, la red social Groupmuse, que acerca a jóvenes músicos clásicos al público de sus localidades a través de conciertos. También conocido como el “Uber, pero para los Millennials que quieren orquestas en sus salas de estar”. Es parte de una tendencia más amplia no solo para transformar la forma en que se consume la música, sino también para que sea relevante para audiencias nuevas y más jóvenes. Irónicamente, está desafiando el formato de la sala de conciertos actual mientras rinde homenaje a cómo se disfrutaba la música en siglos anteriores, cuando casi todos los conciertos tenían lugar en casas privadas y los lugares eran más pequeños. Este es solo un ejemplo que muestra que el paisaje musical está cambiando.

En opinión de Lydia Kontos, Directora ejecutiva del Kaufman Music Center de Nueva York, iniciativas como la anterior indican que no es el género el que se está muriendo, sino que se trata de que las formas de ofrecerlo y consumirlo han envejecido.

Las grandes salas de conciertos son increíblemente caras de mantener y, a menudo, se convierten en la propia causa del aumento de los costes y la disminución de la demanda. El antídoto, sin embargo, es la innovación. Las apps y entradas online han hecho que la compra sea más fácil y menos costosa tanto para los clientes como para los organizadores. Y modelos de negocios como el de Groupmuse representan una nueva forma en la que los millennials se acercan con interés a Bach y Beethoven, en lugar de rechazar la música clásica por completo.

Experimentando con la música clásica

Las nuevas generaciones también están experimentando con el propio género. Un ejemplo se puede ver a través de Face the Music de Kaufman Music Center, la única orquesta juvenil de EE.UU. dedicada a estudiar y tocar música de compositores vivos.

A través de la creación colectiva de música, Face the Music, con dos orquestas, una gran banda de jazz, un colectivo de improvisación experimental, cuartetos de cuerdas, un programa de compositores y muchos conjuntos de música de cámara, anima a los jóvenes a contribuir a la vibrante escena musical contemporánea.

Otra iniciativa que destaca por el trabajo en grupo y la colaboración es el Festival de Música Ecstatic, que suma varias ediciones celebrándose en el Merkin Concert Hall del Kaufman Music Center de Nueva York y que ha logrado un importante reconocimiento y elogio por su exploración innovadora dela  música.

Programas educativos enfocados en la música

También vemos los beneficios de la música clásica y sus muchas formas en la Escuela Especial de Música del mismo centro neoyorquino, la única escuela pública de educación secundaria de Nueva York que tiene la música como tema central de su plan de estudios. De modo que la educación musical y las clases para aprender a tocar instrumentos musicales forman parte del día a día de la escuela y su impacto en el aprendizaje es muy significativo.

Los estudiantes de esta escuela están preparados para componer su propia música y tocarla junto con músicos reconocidos. Incluso tienen la oportunidad de dar clases como “Emprendimiento musical” para aprender a promocionarse usando la tecnología y los medios de comunicación. Por lo que estas habilidades son aplicables no solo para una carrera musical, sino que también les enseñan a los estudiantes a esforzarse sin importar la profesión que elijan.

Programas como los anteriores se enfocan en la música clásica, pero abarcan muchos géneros. Así la popularidad del hip-hop, el pop, la electrónica e incluso el jazz o la música indie no disminuye la demanda de música clásica. Al contrario, todos los géneros se entrelazan y complementan entre sí.

En definitiva, la música clásica no se muere, sino que se reencarna, crece y se expande a través de la innovación gracias a los mejores y más brillantes estudiantes y aficionados a la música de hoy, que abogan por nuevas formas de escucharla y nuevos lugares para disfrutarla.

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