“Encantado de recordarte Fernando”, por Javier Atance

1426417_632212233486886_1306425902_nEs muy fácil recordar a Fernando Argenta porque todos le queremos y le admiramos; lo difícil es pensar que ya no está y lo imposible creer que ya no lo volveremos a ver más.

Madrileño de origen, cántabro de adopción, músico, escritor en la intimidad, pacífico en el fondo, revolucionario en las formas, tradicional en los contenidos, innovador en sus programas, altivo con los orgullosos, humilde con los cercanos, irónico con finura, perifrástico, correcto en las formas y afable en el trato, conversador variado y con buena base para las discusiones, hablaba y escuchaba con respeto a los demás siempre ocupado en su trabajo y en su familia a los que dedicó su vida…

Fernando es una de esas personas a las que no cuesta trabajo envidiar. Estudió con éxito, fue joven músico en un grupo de moda en los sesenta,  triunfó en la radio a la primera, se casó con Toñi, una belleza por dentro y por fuera, tuvo un hijo maravilloso, Ataulfo, para recordar así siempre a su padre, y en su trabajo siempre fue querido y admirado, además de reconocido con todos los premios que se pueden conseguir en nuestro país ¿Cómo no envidiarlo con esa envidia sana que nos ayuda y nos empuja a ser mejores y progresar?

Rebusco en el trastero de mi memoria donde se amontonan tantos recuerdos de estos últimos años en los que hemos trabajado juntos y veo que todos los relacionados con él, me han hecho mejor persona. Caminar en su compañía por el mundo de la divulgación musical ha sido un placer y un privilegio, quiero darle las gracias por dejarme compartir con él camino y experiencias.

Hace ya muchos años se atrevió a cruzar el umbral de la vulgaridad y la monotonía de tantos profesionales del micro y buscó la excelencia en su trabajo cotidiano, compartiendo entrega, ilusión, emoción y felicidad con todos los que compartieron su entusiasmo por la buena música y sus ganas de hacer del trabajo su vocación y su vacación. Demostró que la música clásica no es incompatible con la música pop, el jazz, el folk, el deporte, el humor…

Arropados por las bandas sonoras excelentemente seleccionadas en todos y cada uno de sus programas, hasta nos parecían buenísimos los chistes malos de Argenta y sus picardías sobre los grandes genios de la música para hacerlos más cercanos, menos divinos y sobre todo mucho más divertidos. Siempre consiguió gustar y nos tuvo enganchados a las ondas durante tantos años, que hubiesen sido más si el famoso ERE no lo hubiera jubilado prematuramente; lo jubiló la burocracia nunca sus oyentes que sintieron su baja en RNE y TVE como una ausencia injusta, dolorosa y prematura.

Le sobraban tablas en el escenario en especial cuando tenía niños como espectadores. En sus conciertos siempre transmitía sabiduría, emociones cercanas, sentimientos, valores, nos cargaba con su fuerza, resultaba siempre creíble, despertaba sonrisas de complicidad y nos ablandaba el corazón con anécdotas tiernas de las que enseñan a vivir y a disfrutar. Muchos han llegado a conocer la música clásica a través de Clásicos Populares y sus Conciertazos y lo han hecho además de forma visual y divertida.

Fernando, siempre tuvo el corazón atrapado por sus oyentes y en especial por sus niños y fue un mago sin chistera que con su creatividad en el trabajo de cada día, convirtió siempre sus conciertos con música en vivo y en directo, en unas fiestas para los niños que asistían expectantes a cada una de sus sesiones, esperando la sorpresa con que les sorprendía en cada uno de ellos. Siempre creyó en lo que hacía y por eso seguramente lo hacía bien. Con él aprendimos que la música clásica debería ser una cosa normal y no una extraordinaria y que la buena música sirve a mucha gente sensible preparada musicalmente para elevar el espíritu y a otros, menos melómanos,  simplemente, para poner algo de pomada al alma, que no es poco en estos tiempos.

A pesar de su enfermedad y su progresivo deterioro físico, nunca se dejó vencer por el pesimismo y siempre perteneció a ese selectivo grupo de gente que hace cambiar las cosas en pequeña o gran medida, desde su música y su optimismo desbordante. Persona comprometida y siempre aportando su granito de arena desde su micrófono primero, después en sus conciertos y últimamente desde sus libros de educación  musical que están sirviendo para ayudar a crecer a sus oyentes y lectores en su cultura musical y en su buen gusto por la música de calidad.

Cumplió sus sueños  de divulgador musical y formador de jóvenes y adultos en el gusto por la buena música y por los clásicos y ayudó a muchos niños para que en el futuro pudieran cumplir los suyos como músicos cuya vocación musical nació escuchándole en las ondas o viéndolo en sus “Conciertazos”.

Quiero compartir algo con todos los que hemos tenido la suerte de trabajar con Fernando, el agradecimiento por tantos buenos ratos y sus buenos consejos de amigo. Su testimonio y su ejemplo así como el excelente trato que por su parte y por el de su mujer desde el primer momento me han dispensado, recibiéndome siempre en su casa con un cariño desbordante…, serán  momentos que siempre estarán entre mis mejores recuerdos.

Su hueco no será fácil de llenar, hay personas que son irremplazables aunque su puesto lo ocupen otras personas válidas. Siempre podremos presumir de haberlo conocido y haberlo tratado. Se apagó su vida, pero su estrella seguirá brillando por siempre entre nosotros.

Su última lección magistral  fue la serenidad y dignidad con que afrontó su enfermedad y su profesionalidad y responsabilidad cumpliendo con el compromiso que tenía con la editorial hasta dejar el trabajo entregado y cumplimentado hasta en los más mínimos detalles.  En lo que a mí respecta, mi admiración y mi cariño hacia él y su familia, queden aquí escritos e imborrables. Mi andadura personal al lado de  Fernando, ocupará para siempre un lugar preferente en mis recuerdos positivos y espero que se note lo que aprendí a su lado en mis actuaciones cotidianas y en mis futuros  trabajos editoriales.

Javier Atance Ibar

Coautor con Fernando Argenta del método Siente la música para Educación Primaria en Pearson

2 pensamientos en ““Encantado de recordarte Fernando”, por Javier Atance

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