Cómo construir un aula donde todos los alumnos se sientan bien

Patricia Jennings, profesora asociada de la Universidad de Virginia y autora del libro The Trauma-Sensitive Classroom, apunta que el trauma infantil puede tener graves consecuencias inmediatas y a largo plazo para el desarrollo cognitivo, social y emocional de los estudiantes.

El trauma y el estrés crónico cambian la forma en que nuestros cuerpos y cerebros reaccionan ante el mundo. “Los humanos se adaptan al estrés crónico para poder sobrevivir y prosperar en contextos desafiantes. Pero estos comportamientos adaptativos pueden impedir el éxito en el contexto del aula”, señala Jennings en este post. En la escuela es más probable que los niños que hayan sufrido un trauma tengan problemas para regular sus emociones, concentrarse e interactuar de manera positiva.

Los maestros desempeñan un papel especialmente importante porque las experiencias tempranas de los niños desde edades muy tempranas en el aula influyen en su percepción de la escuela para los próximos años. Repasamos qué se puede hacer para construir un ambiente en el aula donde todos nuestros estudiantes se sientan seguros.

Abandonar la tolerancia cero: Las políticas de tolerancia cero y los severos modelos de disciplina en el aula pueden “desencadenar reacciones que amplifican los sentimientos de trauma”, dice Jennings. Las medidas de castigo pueden traumatizar de nuevo a los niños y “reafirmar en su mente que el mundo es un lugar peligroso, que a la gente no le gustan y que no son buenos”. Los maestros necesitan ser flexibles y estos estudiantes necesitan aprender cómo reducir la intensidad de las situaciones y regular sus emociones.

Replantearse el porqué del comportamiento de los estudiantes: Jennings subraya que los maestros deben “recordar que los comportamientos que son disruptivos o que no ayudan en el aula pueden ser respuestas de autoprotección al estrés crónico”. En lugar de preguntarte “¿qué le pasa?”, pregúntate “¿qué le pasó a él y cómo aprendió a adaptarse a ello?”. Cuando los docentes adoptan la perspectiva del estudiante, “las cosas realmente cambian”.

La gestión de las emociones

Genera emociones positivas: Cuando los niños se han expuesto a un trauma, están en alerta máxima ante posibles amenazas. Los maestros pueden ayudar a los estudiantes a “reconocer y saborear” pequeños momentos especiales en el aula, señala Jennings. “Disfruten juntos de emociones positivas como grupo. No solo puedes ayudar a los niños que no sienten esas emociones positivas a menudo, sino que también creas vínculos entre los estudiantes. Y sentirse parte de una comunidad que se preocupa por ellos es exactamente lo que necesitan”, añade.

Aprovecha el poder de los libros y las historias: Las historias y los libros pueden ampliar las perspectivas de los estudiantes. Ofréceles una ventana para ver cómo se sienten otras personas, recuperarse de los desafíos y desarrollar relaciones sanas.

En Pearson invitamos a defender con fuerza la música en el aula. Cada semana recomendamos combinar nuestros métodos educativos con divertidos recursos para clase como los que mostramos en Red Música Maestr@. El objetivo es hacer más atractiva la enseñanza y despierten el amor por la música entre los más jóvenes.

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