¿Qué nos enseña la inteligencia artificial sobre el aprendizaje humano?

Los investigadores descubrieron que las “neuronas artificiales” pueden llevar a cabo funciones lógicas, es decir, aprender de la misma forma que los humanos. El término “inteligencia artificial” ha existido desde su introducción en una conferencia científica en la Universidad de Dartmouth en 1956. Pero sólo en los últimos años la teoría se ha puesto en práctica de la manera en la que los investigadores lo imaginaron. Ahora tenemos máquinas que pueden traducir idiomas, componer música, escribir o conducir vehículos.

Ahora sabemos más sobre el aprendizaje humano como resultado del aprendizaje automático. Y ello tiene algunas implicaciones emocionantes para el aula. Destacamos cuatro ideas especialmente interesantes recogidas de un artículo publicado en InformED:

Cuatro enseñanzas de la inteligencia artificial sobre el aprendizaje humano

1. Nuestros cuerpos ayudan a nuestros recuerdos

Una diferencia importante entre los seres humanos y las máquinas, y que a menudo se pasa por alto cuando hablamos de inteligencia artificial, es la forma en que damos sentido a nuestro entorno físico. Cuando los humanos entran en una habitación construimos nuestra comprensión de esa habitación en torno a cómo podemos navegar físicamente. Si vemos sillas, entendemos que podemos sentarnos en ellas. Si vemos una escalera, entendemos que podemos subirla. Un robot procesa el espacio de otra manera porque no tiene un cuerpo humano: si entra en una habitación y ve sillas y escaleras, puede no considerarlas útiles o definir aspectos de la habitación porque no puede sentarse o trepar. Linda Smith, psicóloga y científica del cerebro en la Universidad Bloomington, de Indiana (EE.UU.), ha descubierto que nuestra capacidad de retener nueva información depende en parte de nuestra relación física con ella.

2. Las metáforas son poderosas herramientas de aprendizaje

Las máquinas no se llevan bien con las metáforas. Una forma de explicar esto es porque las metáforas dependen en gran medida de la experiencia humana compartida. Una máquina, por tanto, no tendría ninguna pista sobre qué hacer con esta información. Eso se produce porque es un tipo muy específico de información, algo que los investigadores llaman “información privilegiada”. Es lo que hace que una broma sea graciosa para tantas personas y que un poema conmueva a tantos lectores. En definitiva, que la experiencia personal sea tan universal. Y las máquinas no parecen tenerlo.

3. No hay sustituto para el “aprender haciendo”

Otra lección del aprendizaje artificial y su relación con la información es que las máquinas, a menudo necesitan realizar una tarea para aprender y entender su uso en un contexto diferente, como ver a otra persona realizar la misma tarea.

4. La buena enseñanza se basa en la experiencia compartida

Los maestros pueden aprovechar la experiencia compartida de innumerables maneras en las que las máquinas nunca podrán hacerlo. Hay una comunicación especial y valiosa entre el profesor y el estudiante que va más allá de lo que se puede encontrar en cualquier libro de texto o flujo de datos sin procesar. Si había alguna duda de que los buenos maestros son importantes, el aprendizaje automático ayuda a subrayarlo.

En Pearson invitamos a defender con fuerza la música en el aula y, como cada semana, recomendamos combinar nuestros métodos educativos con divertidos recursos para clase, como los que mostramos en Red Música Maestr@, para que hagan más atractiva la enseñanza y despierten el amor por la música entre los más jóvenes.

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